Congregazione per
gli istituti di vita consacrata e le società di vita apostolica
Ciudad del Vaticano,
2 de febrero de 2008
Reverendísimo
Padre Fray Carlos A. Azpiroz Costa O.P., Maestro General de la Orden,
Reverendas Madres y hermanas,
Vuestra
vida, lejos de ser una realidad aislada dentro de la Orden de Predicadores, es
ante todo una complementariedad maduramente sopesada, tanto del ser como del
hacer. Sois una realidad que vuestros hermanos dominicos llevan en el corazón,
como lo demuestran las ayudas espirituales y materiales que os prestan, así
como los encuentros que se han programado a diferentes niveles, especialmente
desde el Maestro general, pues son una muestra de cercanía y acompañamiento en
la animación de vuestra vida y misión. La realidad contemplativa y activa en la
que está dividida la Orden, se complementan mutuamente: unas en el silencio,
orando ininterrumpidamente, otros evangelizando por todo el mundo, dando a
conocer el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
El
encuentro que estáis celebrando del 14-16 de marzo en Caleruega, cuna de Santo
Domingo, para las hermanas hasta sesenta años, es una oportunidad para que
dialoguéis especialmente sobre la situación por la que estáis pasando y
reflexionéis sobre vuestra vida. Un encuentro que ha de estar marcado sobre
todo por la busca de la Verdad y la esperanza que no se funda en las fuerzas
físicas, sino en Dios nuestro Padre. Tenéis que recordar que habéis profesado
para la Orden, por eso es necesario realizar una reflexión y discernimiento
profundo y cuidadoso sobre las fuerzas con las que contáis para no dejar de ser
en ningún momento una opción creíble y significativa.
La
esperanza ha de reforzar los cuatro pilares de la vida dominicana: vida común,
observancia regular, oración y trabajo. Cuatro elementos que son necesarios
para que tengáis vida y vida en abundancia, como os recuerda vuestro Maestro
General en la carta que escribió a todas las hermanas con motivo del Encuentro
Interfederal del pasado mes de marzo.
Durante
estos días tenéis la oportunidad de compartir en un clima fraterno, de
confianza y de alegría serena, los gozos y las esperanzas, las tristezas y las
angustias (GS. 1), de vuestras vidas. Sobre todo tenéis la ocasión de “contemplari et contemplata aliis trajere”
que brota de la oración, de la intensa relación con Dios y su Palabra.
Estáis
llamadas a vivir en fidelidad hasta la muerte, especialmente en tiempos
difíciles como los que os están tocando vivir ahora, como os lo recuerda
vuestra hermana mártir y beata, Sor Josefina Sauleda Paulís. Es ahora cuando la
llamada a ser fieles al Amor inicial se hace más fuerte e imperiosa.
Es
tiempo di mirar al futuro desde el presente con un corazón agradecido por todo
lo que Dios ha realizado en vosotras y a través de vosotras. Es tiempo de
preguntaros sobre los criterios que tenéis que asumir para llevar una vida
litúrgica digna, sin abandonar el tiempo del estudio, tan importante en vuestra
Orden, así como las decisiones que habrá que ir tomando para garantizar un
régimen de vida que ayude a las hermanas a vivir su consagración según las
Constituciones.
Con la
mirada puesta en la Virgen del Rosario e implorando la protección de Santo
Domingo de Guzmán y de la beata Josefina Sauleda Paulís, a los que encomiendo
el éxito de vuestro encuentro, os saludo fraternalmente y deseo para todas
vosotras y vuestras comunidades las bendiciones abundantes de Dios nuestro
Padre y de su Hijo Jesucristo.
Unidos
en Cristo nuestro Salvador y Redentor os imparto mi bendición.
+ Gianfranco A.
Gardin, OFM Conv.
Arzobispo
Secretario