HACE OCHOCIENTOS AÑOS

31 March 2008


Congregazione per gli istituti di vita consacrata e le società di vita apostolica
 

Ciudad del Vaticano,

2 de febrero de 2008

 
Reverendísimo Padre Fray Carlos A. Azpiroz Costa O.P., Maestro General de la Orden, Reverendas Madres y hermanas,

hace ochocientos años Santo Domingo de Guzmán asoció a su Santa Predicación a las mujeres convertidas a la fe católica, reunidas en monasterios y consagradas solamente a Dios, cuya intención era ser una con Cristo, dedicándose enteramente a la oración y a la penitencia. Para ello fundó el primer monasterio de Madres dominicas bajo la advocación de “Santa María” en Prouilhe (Fanjeaux), Francia.

Vuestra vida, lejos de ser una realidad aislada dentro de la Orden de Predicadores, es ante todo una complementariedad maduramente sopesada, tanto del ser como del hacer. Sois una realidad que vuestros hermanos dominicos llevan en el corazón, como lo demuestran las ayudas espirituales y materiales que os prestan, así como los encuentros que se han programado a diferentes niveles, especialmente desde el Maestro general, pues son una muestra de cercanía y acompañamiento en la animación de vuestra vida y misión. La realidad contemplativa y activa en la que está dividida la Orden, se complementan mutuamente: unas en el silencio, orando ininterrumpidamente, otros evangelizando por todo el mundo, dando a conocer el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

El encuentro que estáis celebrando del 14-16 de marzo en Caleruega, cuna de Santo Domingo, para las hermanas hasta sesenta años, es una oportunidad para que dialoguéis especialmente sobre la situación por la que estáis pasando y reflexionéis sobre vuestra vida. Un encuentro que ha de estar marcado sobre todo por la busca de la Verdad y la esperanza que no se funda en las fuerzas físicas, sino en Dios nuestro Padre. Tenéis que recordar que habéis profesado para la Orden, por eso es necesario realizar una reflexión y discernimiento profundo y cuidadoso sobre las fuerzas con las que contáis para no dejar de ser en ningún momento una opción creíble y significativa.

La esperanza ha de reforzar los cuatro pilares de la vida dominicana: vida común, observancia regular, oración y trabajo. Cuatro elementos que son necesarios para que tengáis vida y vida en abundancia, como os recuerda vuestro Maestro General en la carta que escribió a todas las hermanas con motivo del Encuentro Interfederal del pasado mes de marzo.

Durante estos días tenéis la oportunidad de compartir en un clima fraterno, de confianza y de alegría serena, los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias (GS. 1), de vuestras vidas. Sobre todo tenéis la ocasión de “contemplari et contemplata aliis trajere” que brota de la oración, de la intensa relación con Dios y su Palabra.

Estáis llamadas a vivir en fidelidad hasta la muerte, especialmente en tiempos difíciles como los que os están tocando vivir ahora, como os lo recuerda vuestra hermana mártir y beata, Sor Josefina Sauleda Paulís. Es ahora cuando la llamada a ser fieles al Amor inicial se hace más fuerte e imperiosa.

Es tiempo di mirar al futuro desde el presente con un corazón agradecido por todo lo que Dios ha realizado en vosotras y a través de vosotras. Es tiempo de preguntaros sobre los criterios que tenéis que asumir para llevar una vida litúrgica digna, sin abandonar el tiempo del estudio, tan importante en vuestra Orden, así como las decisiones que habrá que ir tomando para garantizar un régimen de vida que ayude a las hermanas a vivir su consagración según las Constituciones.

Con la mirada puesta en la Virgen del Rosario e implorando la protección de Santo Domingo de Guzmán y de la beata Josefina Sauleda Paulís, a los que encomiendo el éxito de vuestro encuentro, os saludo fraternalmente y deseo para todas vosotras y vuestras comunidades las bendiciones abundantes de Dios nuestro Padre y de su Hijo Jesucristo.

Unidos en Cristo nuestro Salvador y Redentor os imparto mi bendición.

+ Gianfranco A. Gardin, OFM Conv.

Arzobispo Secretario